Diego Santilli juró este martes como nuevo Jefe de Gabinete de Ministros, en reemplazo de Manuel Adorni. La ceremonia se realizó en el Salón Blanco de Casa Rosada, con el propio presidente Javier Milei tomándole juramento, y estaba prevista para las 17:30. Es el cuarto jefe de Gabinete de la gestión Milei en dos años y medio, después de Nicolás Posse, Guillermo Francos y el propio Adorni.
Cómo llegamos hasta acá
Adorni presentó su renuncia el sábado 27 de junio, después de casi cuatro meses de escándalo por una investigación judicial en curso por presunto enriquecimiento ilícito. Santilli, que venía ejerciendo como ministro del Interior desde noviembre de 2025 —apenas siete meses—, fue el elegido por Javier y Karina Milei para sucederlo. El momento más comentado del acto fue un triple abrazo entre Milei, Santilli y el propio Adorni, a quien el presidente llamó especialmente para sumarlo a la foto pese a la causa que lo investiga. Del acto participaron 14 gobernadores aliados —entre ellos Alfredo Cornejo (Mendoza), Martín Llaryora (Córdoba), Jorge Macri (CABA) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos)—, una muestra de respaldo político que el Gobierno buscó exhibir de manera deliberada.
Qué cambia en el organigrama
Con la salida de Adorni, el Ministerio del Interior deja de existir como cartera separada y sus funciones quedan absorbidas por la Jefatura de Gabinete, repitiendo el esquema que ya se usó en la gestión de Guillermo Francos. Según el Decreto 548/2026, publicado en el Boletín Oficial, se aceptaron formalmente tanto la renuncia de Adorni como la de Santilli a su cargo anterior en Interior. La nueva estructura suma dos vicejefaturas: Ignacio Devitt —hasta ahora secretario de Asuntos Estratégicos y con línea directa con Karina Milei— asume la vicejefatura ejecutiva, mientras que Gustavo Coria, colaborador cercano de Santilli, queda a cargo del área de Interior. La apuesta explícita del Gobierno es reforzar el diálogo con los gobernadores para destrabar las reformas impositiva y laboral, que venían frenadas en el Congreso.
Qué dice el mercado
La reacción financiera fue, hasta ahora, moderada y más bien positiva. El riesgo país —el indicador que mide el sobrecosto que paga Argentina para financiarse en dólares— cerró la rueda del martes por debajo de los 430 puntos básicos, cerca de sus mínimos desde 2018. Los bonos soberanos en dólares (los "Globales") venían subiendo más que sus pares regionales desde la salida de Adorni el lunes, con los tramos largos —GD41, GD46, GD35— liderando el avance. El dólar oficial minorista, en cambio, tocó los $1.500 en el Banco Nación, con una suba acumulada de casi 5% en junio, y el Merval cerró el mes con una variación prácticamente plana. Para varios analistas de la City consultados por la prensa local, el rally de los bonos responde más a la mejora de los fundamentos macro —desaceleración de la inflación, suba de calificación de S&P, riesgo país en mínimos de ocho años— que al cambio de gabinete en sí. Otros, en cambio, sí le atribuyen al recambio un efecto "alivio" tangible, aunque acotado.
Por qué le importa a un freelancer argentino
Para quien factura en dólares —o convierte ingresos internacionales a pesos para vivir de eso— lo que más pesa acá no es el nombre en el cargo, sino la estabilidad cambiaria y el costo de financiamiento del país. Un riesgo país más bajo abarata, en teoría, el crédito para el Estado y las empresas, lo que con el tiempo puede traducirse en mejores condiciones de financiamiento local. Pero seamos honestos: la city puede festejar un bono que sube 0,6% en una rueda mientras la economía real —la que le paga el sueldo a la mayoría— sigue con un mercado interno deprimido y una informalidad laboral que ronda el 44%. Que el board político esté más tranquilo no cierra la brecha entre lo que pasa en Wall Street y lo que pasa en la calle. Vale la pena mirar esto con cierto escepticismo antes de asumir que "cambio de gabinete" es sinónimo de "mejora de ingresos".
Qué viene después
Santilli asume con la misión explícita de reconstruir puentes con los bloques del Congreso y los gobernadores para avanzar con las reformas tributaria y laboral, dos temas que venían trabados. También pasa a manejar la relación con la Casa Rosada y buena parte de la comunicación oficial junto al nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier. Ninguna fuente oficial confirmó todavía un cronograma concreto de tratamiento legislativo para esas reformas, así que por ahora esto queda en el terreno de la intención política, no del hecho consumado.
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