Donald Trump le dio una orden en vivo a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, delante de las cámaras: "corten todo el comercio con España". No fue una amenaza genérica de esas que suelta cada tanto — fue una instrucción directa, con nombre y apellido del funcionario encargado de ejecutarla, en medio de la cumbre de la OTAN en Ankara.
Lo que dijo Trump, sin filtro
El cruce se dio este miércoles en una rueda de prensa conjunta con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Trump calificó a España de "causa perdida" y "socio terrible" dentro de la Alianza, y afirmó que el país "no participa" ni "paga" lo suficiente en defensa. Acto seguido, giró hacia Bessent y le pidió cortar el comercio "de inmediato", incluidas las visitas diplomáticas.
El motivo de fondo no es nuevo: España se niega a elevar su gasto militar al 5% del PIB, el nuevo objetivo que la OTAN fijó para sus miembros. El Gobierno de Pedro Sánchez sostiene que puede cumplir con las capacidades comprometidas para 2026 con un gasto cercano al 2,1% del PIB, y que ampliar esa cifra recortaría otras partidas del Estado de bienestar. Ya en marzo, Trump había lanzado una amenaza similar después de que España no permitiera usar las bases de Rota y Morón para los ataques contra Irán.
¿Puede Trump cortar el comercio con España por decreto?
En la práctica, no tan fácil. La política comercial es competencia exclusiva de la Unión Europea, no de cada Estado miembro por separado, así que Washington no puede firmar ni romper acuerdos comerciales con un solo país del bloque sin que eso involucre a los 27. Además, hay un antecedente que le complica el terreno a Trump: en febrero de 2026 la Corte Suprema de Estados Unidos falló que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977 (IEEPA) —la misma norma que había usado para imponer aranceles globales durante su primer año en el cargo— no lo autoriza a fijar aranceles, ni de ningún tipo. Es un fallo específico sobre aranceles, no sobre la posibilidad de restringir el comercio por otras vías (como sanciones), así que no cierra automáticamente la puerta a cualquier otra medida contra España, pero sí deja claro que el margen legal de Trump para actuar unilateralmente es más chico de lo que su propio discurso sugiere. Como resumió Euronews el mismo miércoles, no está del todo claro qué poder real tendría para cortar el comercio con un solo país después de ese fallo.
Eso deja la orden de Ankara, por ahora, en el terreno de la presión diplomática antes que en el de una medida con base legal clara: nada indica, hasta el momento, que exista un mecanismo concreto y ya activado para ejecutar un corte total del comercio bilateral tal como lo planteó Trump.
La respuesta de España: calma calculada
Moncloa reaccionó rápido y sin subir el tono. Fuentes del Gobierno señalaron que reciben las declaraciones "con tranquilidad y normalidad", y remarcaron tres cosas: que Estados Unidos mantiene superávit comercial con España (o sea, gana más de lo que pierde en esa relación), que la política comercial no depende de gobiernos individuales sino de la Comisión Europea, y que los vínculos económicos los construyen las empresas privadas, no los Ejecutivos.
Pedro Sánchez fue por el mismo camino en la comparecencia posterior a la cumbre: definió la relación bilateral como "muy positiva" en lo social, cultural, económico y político, y contó que había tenido una charla informal con Trump sobre fútbol y golf, sin ningún tipo de tensión. También repasó los aportes de España a la OTAN y a Ucrania, y sostuvo que el país ya superó el objetivo del 2% del PIB en defensa. Según el propio Sánchez, el Comité de Política y Planes de Defensa de la Alianza —cuya evaluación no es pública— concluyó el mes pasado que España cumplió sus objetivos de capacidades para 2026 con un grado de cumplimiento superior a la media europea, y que quedó séptima entre los 32 aliados en ese ranking. Es un dato que viene del propio Gobierno español, no de un comunicado público de la OTAN, así que conviene leerlo como el argumento con el que Moncloa se defiende, no como un veredicto verificado de forma independiente.
Video: C-SPAN — rueda de prensa completa de Trump tras la cumbre de la OTAN en Ankara, 8 de julio de 2026. También puede verse la comparecencia de Sánchez desde Ankara en este video de MARCA.
Quién pierde más si esto se enfría de verdad
Los números favorecen el argumento español. Estados Unidos vende más a España de lo que le compra, con un superávit comercial que ronda los 2.500 millones de euros anuales según cifras del Gobierno. En 2025, las exportaciones españolas de bienes a Estados Unidos rozaron los 16.700 millones de euros, apenas un 4,3% del total exportado por España — no es un socio menor, pero tampoco es una dependencia que ponga en jaque a la economía española de un día para el otro.
Los sectores más expuestos si esto escala son los de siempre: aceite de oliva, vino, jamón ibérico, aceitunas negras y maquinaria y bienes de equipo. El Club de Exportadores e Inversores pidió calma y diálogo institucional, y su presidente, Antonio Bonet, advirtió que cualquier medida contra España tendría un efecto que trasciende lo bilateral y golpearía al conjunto del bloque comunitario — lo cual, dicho de otra forma, es también un problema para las empresas estadounidenses que venden a España y a la UE en su conjunto.
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